El arte, la arquitectura, el ambiente cultural y cosmopolita, el mar, la montaña, la calidez de la gente…

Estas pueden ser las principales razones para que los turistas se decanten por alguna de las dos ciudades más grandes de España. Madrid y Barcelona son una fuerte dicotomía en la que, además del fútbol, el sector turístico es uno en los que más se reflejan dicho enfrentamiento. Ambas compiten, además, por ser el destino número uno para el próximo Puente de la Constitución y lideran las reservas de alojamientos de Wimdu. Aquí dejamos cinco curiosidades para inclinar la balanza hacia Madrid. Cinco secretos que (casi) nadie sabe:

  • La cámara acorazada del Banco de España tiene un canal subterráneo conectado con la Fuente de Las Cibeles. Las aguas de este mítico monumento servirían para inundar dicho lugar como medida de seguridad en caso de robo en donde se esconden la mayor reserva de lingotes de oro.
  • El oso que forma el escudo de Madrid es en realidad una osa. Se piensa que las siete estrellas que lo rodean corresponden a las siete estrellas de la Osa Mayor. De ahí, su cambio de sexo.
  • En el Parque de Berlín, situado en el distrito de Chamartín, hay un trozo original del Muro de Berlín. Antes de que se conociera el caso del Ecce Homo de Borja, un empleado municipal protagonizó un caso similar intentando limpiar las pintadas del muro, aunque afortunadamente todavía se pueden apreciar.
  • 5 curiosidades que no sabías de Madrid 1Madrid tiene la plata de las dimensiones. Aunque no goza de mar, la capital dispone del segundo mercado de pescado más grande del mundo, después del de Tokio: Mercamadrid. La Plaza de Toros de Las Ventas es la segunda más grande del mundo, después de la de Ciudad de México. Y, por último, Madrid celebra el segundo Orgullo LGTBI más multitudinario del planeta, después del de San Francisco.
  • Ni el Barrio Judío, ni su antigua muralla medieval. La construcción más antigua de la ciudad es el Templo de Debod, que cuenta con más de 2.000 años de historia y fue un regalo de Egipto por la participación de la dictadura de Franco en la campaña de la Unesco para salvar los santuarios de Nubia.