La cerveza de los maestros cerveceros para los maestros cerveceros.

 

Se cuenta que a Benjamin Franklin –el Padre Fundador de los Estados Unidos, el inventor, el científico, el genio al que le debemos el pararrayos, las gafas bifocales, los cuentakilómetros, las aletas de nadador y un sinfín de inventos más, y que regía esctrictamente todos los órdenes de su vida por  13 reglas de la virtud– era además un maestro consumidor de cerveza y deducía que el placer que le producía que era una muestra de que el mismo Dios querría que fueramos felices. El Maestro, Maestro de Maestros, genio inspirador, cuya supuesta aseveración parece irrebatible.

Y la demostración de tal deducción se consumaría en el sabor y la intensidad, en el placer de una gran cerveza. Y esto sólo puede darse cuando el conocimiento y la experiencia de un maestro cervecero se enfrenta al reto de crear una cerveza que sorprenda y satisfaga a los otros maestros cerveceros, todos aquellos que saben apreciar y valorar una buena cerveza, la cerveza de Maestros Cerveceros para Maestros cerveceros. Y esa es Maestra, la nueva cerveza de Mahou, de la experiencia de más de 125 años de sus maestros preparando las mejores cervezas; una singular creación por su calidad, única en sus características que sorprende y satisface a los paladares más selectos, exigentes e inconformistas, con su gran cuerpo, con su sabor auténtico y único, con sus interesantes matices.


Maestra de Mahou, la cerveza maestraMaestra, la nueva cerveza de Mahou, se caracteriza por su doble lúpulo, un sabor único obtenido gracias a la destreza en la combinación de las variedades de lúpulos incorporados en dos momentos: los lúpulos amargos, que aportan un amargor suave y ligero, se añaden al principio, en la fase de ebullición; los lúpulos aromáticos, al final, sumando notas cítricas y florales. 

NOTA DE CATA:
Color. Ámbar con reflejos anaranjados, espuma fina y persistente.
En nariz. Se decanta hacia los tostados de la malta, caramelo, cacao y regaliz.
En boca. Es de cuerpo intenso, con recuerdos a granos de café envueltos en miel. El amargo fino y persistente del doble lúpulo otorga a Maestra jovialidad y elegancia.


Maestra es el resultado de la destreza y el conocimiento, del saber hacer, de los secretos de los mejores maestros, y su personalidad se define en su doble lúpulo y en el proceso de elaboración en el que los lúpulos amargos se añaden al principio para que resulte de un amargor suave y ligero y los lúpulos aromáticos que le dan notas cítricas y florales se añaden al la fase de ebullición. Una cerveza elegante y viva, con un gran e intenso cuerpo, notas de granos de café envueltos en miel, amargor muy fino y persistente en boca, con tostados de malta, caramelo, cacao y regaliz en nariz y un cuerpo de color ámbar y reflejos anaranjados, y una espuma fina pero persistente. Una cerveza desarrollada con mimo para esos otros Maestros cerveceros, nosotros, los que de verdad sabemos encontrar en el gran paladar y el buen gusto los placeres que se dan con la mejor de las cervezas.


Maestra de Mahou, la cerveza maestra 1

Maestra de Mahou marida a la perfección con el picoteo: panes tostados con texturas crujientes, frutos secos de gusto torrefacto, quesos ahumados de textura cremosa, pasas, frutas desecadas de gusto dulce o, en temporada, setas son perfectos acompañamientos para esta creación de Mahou, una compañía con 125 años de experiencia para la que la calidad siempre ha estado por encima de cualquier otra consideración , capaz de satisfacer los paladares más exigentes.

E, igualmente, es una perfecta compañeras de tapas y pinchos, como una tapa de pan crujiente con un queso ligeramente ahumado y una salsa de gusto dulce/acido (reducción de vinagre de Módena).


Pero como la cerveza es de esas bebidas que se acompañan bien del buen paladar de comer, maridar también es una gran opción para Maestra de Mahou, que acompaña a la perfección las carnes rojas o de caza, al horno o con largas cocciones, con quesos ahumados, frutos secos o pasa y frutas desecadas. Sabores intensos, dulces, cremosos y contexturas crujientes que propician junto a Maestra el placer que llevaría hoy, más de 250 después, a Benjamín Franklin a no deducir y seguramente aseverar que la cerveza es la demostración de que efectivamente Dios quiere que seamos felices. Aunque solo hoy y solo nosotros tenemos la oportunidad de descubrir y disfrutar la nueva Maestra de Mahou.