Su gusto, su olfato y sus conocimientos han llevado a Josep Pelegrín a alzarse con el título de mejor sumiller de España en 2016. Pero cuáles son sus vinos favoritos? Él mismo nos lo cuenta.

POR DAVID GARCÍA

Al mejor sumiller de España no solo se le supone un olfato extraordinario y un paladar tan eficaz como un espectrómetro de masas. Se le exige también otra serie de cualidades. un amplia experiencia, una sólida formación y, sobre todo, muchas horas de estudio y pruebas. Todas esas virtudes las atesora, con solo 36 años, el catalán Josep Pelegrí que, tras alzarse con la victoria en el último Campeonato de España, recién celebrado en el último Salón Gourmets de Madrid, se ha convertido en el mejor sumiller de nuestro país.

«Constancia, ganas y perseverancia». Esos son los valores que, según dice, le han aupado al primer puesto de los sumilleres de España, por delante del burgalés Diego González y del balear Javier Gómez. Pero pese a su edad, Pelegrí no es ningún novato en el arte de la sumillería. En las tres ediciones anteriores ya había tocado podio, dos segundos puestos y un tercero, lo que demuestra que este tipo sabe de vinos y que el galardón no ha sido cuestión de suerte.

«Si no se tiene la teoría bien asimilada, no es posible ganar asegura Pelegrí . La semifinal se basa en estudiar zonas vitivinícolas, productos… Y luego en la final las pruebas son de maridaje, decantación, cata e identificación y carta errónea». Cada fase tiene una puntuación y aunque las notas no se hacen públicas, los sumilleres tenemos la opción de conocerlas en privado. «Pero en esta ocasión, como quedé satisfecho, no las pedí», dice.

Apenas han pasado unas semanas desde que porta la corona, pero Pelegrí reconoce que ya ha notado una mayor «demanda para asistir a actos, presidir presentaciones de vinos y bodegas, charlas… ». Lo de trabajar en un restaurante, de momento, no lo contempla. «Aunque el trabajo más asociado a la sumillería es en un restaurante, también hay otras vertientes. Ahora hay quienes se dedican más a la parte comercial desde tiendas especializadas, o al trabajo en bodegas, incluso dándoles asesoramiento».

El triunfo, además de prestigio, le ha abierto muchas puertas profesionales a Pelegrí, que hasta hace solo unas pocas semanas prestaba sus servicios para el Petit Celler, un exclusivo espacio de venta de vinos que desde hace dos décadas riega Barcelona y Manresa con los mejores caldos. Ahora vuela en solitario y, además de descubrir los secretos de su éxito, ha revelado a Código Único cuáles son sus vinos favoritos para cada ocasión. Tomaremos nota.


Su selección para…

No todos los vinos sirven para todas las ocasiones. Por eso le hemos pedido al mejor sumiller de España, Josep Pelegrí, que nos seleccione sus favoritos para cada momento. Y este es el resultado…

… una reunión de amigos
«Me decantaría por algún tinto fresco, no muy corpulento, informal y de trago fácil. Por ejemplo, alguno elaborado con mencía del Bierzo. Además, el tinto suele gustar a todo el mundo. Hace unas semanas estuve probando unas mencías de Valtuílle, del Bierzo, y estaban muy bien. Si no, en Cataluña hay una variedad similar que se llama sumoll».

… una comida de trabajo
«Optaría por un tinto con más cuerpo, con más envejecimiento, más clásico. Quizá, y por tema de renombre internacional, escogería un Priorato o un Rioja Teserva, que con estos dos no fallas nunca».

… una cita romántica
«Para una cita con mi pareja escogería un Riesling alemán o alsaciano. Para mí, Riesling es una variedad muy particular, con estos puntos que a veces trabajan con los azúcares residuales que hacen unos vinos muy atractivos y muy románticos. Los alemanes son más potentes, con más personalidad».

… una celebración familiar
«Un cava o un champán, porque la burbuja siempre se asocia a la felicidad. Entre los cavas elegiría el Celler Batllé de Gramona, una bodega muy consolidada. Un champán que me encanta es uno de una pequeña maison que se llama Egly Ouriet, que elabora unos espumosos espectacu-lares. Está para llorar».

… beber solo
«Para darme un homenaje me encantan los vinos de Borgoña. Para disfrutarlos solos, sin nada de comida, simplemente para gozarlos. Pero aquí vale con el vino favorito de cada uno; los míos, desde luego, son estos».