El estilo globletrotter marca esta temporada. Tejidos, cortes, complementos… todo recuerda al viaje. Y todas las grandes marcas se han apuntado.

Por DUARTE NAVARRO

Si por algo se caracteriza Miuccia Prada es por plantear un lujo casi social. Para la diseñadora, la actualidad debe estar presente en la moda, y este verano ha decidido denunciar a través de sus propuestas el problema de la emigración en el Mediterráneo. Sus globetrotters tienen más de migrantes que de pasajeros de primera clase. Sus bolsas de nylon parecen guardar todo lo que necesitan para la supervivencia.

La de la italiana es quizás la visión más extremista de esta tendencia. Se aleja, por tanto, de otras opciones como la de Giorgio Armani, que presenta una apuesta más refinada. El genio de Milán, además de rendirse un pequeño homenaje a modo de camiseta, no se despega del todo del traje, al que convierte en prenda perfecta para patear las calles. Una idea que se repite también en las creaciones de Salvatore Ferragamo. Moncler Gamme Bleu presenta una visión más onírica. El hombre de Thom Browne nos recuerda más al guardabosques del Oso Yogui o al veterano scout Randy Ward de Moonrise Kingdom que a un superviviente. Los bolsillos sirven de leitmotiv para el desfile, algo similar a lo que sucede en Givenchy, donde a las propuestas más optimistas de Tisci se les van uniendo a base de cremalleras bolsillos XXL. Dolce&Gabbana, por su parte, al ritmo de África de Toto plantea esto más en el ambiente y los prints que en las propias prendas.