De cara al verano, El Naturalista se inspira en los Waraji, el calzado típico de la gente en el ámbito rural de Japón, antes de la industrialización del país.

En la actualidad, son casi exclusivamente utilizados por los monjes budistas. Tradicionalmente se fabricaban con cuerda de paja de arroz, aunque también se hacía con otros materiales como cáñamo, tallos de myoga, fibra de palma o algodón. Fabricadas con corcho reciclado y serraje en las plantillas con arco plantar anatómico, son confeccionadas con piel de vacuno de alta calidad.