Creó SoundCloud como un «escaparate sonoro» para los artistas independientes, pero la plataforma de ‘streaming’ de Alex Ljung es hoy un rival de peso para gigantes como Spotify o Tidal.

POR VÍCTOR GODED

Había una vez un niño que solo pensaba en el sonido. Su vida era un continuo runrún. Su enfermiza afición por todo tipo de ruidos y estridencias le ayudaba a aislarse de las adversidades que le suponía residir en Oriente Medio, adonde se había mudado con su familia desde su Gran Bretaña natal. Para el ser humano, el silencio suele simbolizar tranquilidad; para Alex Ljung, en cambio, la quietud suponía el caos.

Con el paso de los años, su obsesión por el sonido se bifurcó en dos caminos: música y tecnología. A una edad en la que la mayoría de los adolescentes no saben cuál es la meta que persiguen, él estaba en su casa ideando su presente y futuro. Y el sonido entraba en todas sus quinielas.

Una vez de vuelta a Suecia –su padre es originario de allí–, las paredes de su cuarto se transformaron, según sus palabras, en «una madriguera de conejo» que cumplía con una doble función: protegerle del frío y convertirse en una improvisada pecera musical. Con la misma pasión que un grupo de chavales se juntan en un garaje para versionar a los grupos que admiran, Alex se encerró en su habitación para componer y producir un álbum. «Mi música era mala, terriblemente mala», admite. Por suerte para él, esa opinión no la compartió el estudio de posproducción que recibió la grabación, que le reclutó una vez finalizada su formación en el instituto.

Un mac fue la clave

En la compañía empezó una instrucción personalizada y especializada en el mundo sonoro. El joven desempeñó el papel de Neo en Matrix, adquiriendo conocimientos como una esponja, asimilando conceptos y desarrollando habilidades que más tarde serían clave para su carrera.

La ambición por aprender le llevó a matricularse en la Universidad para adentrarse en la interacción hombre-máquina. Su propósito era convertirse en investigador. Pero en el campus cambió todo. Colgó en el perchero el sueño de llevar bata blanca y se calzó la chaqueta de la innovación.

Las historias sobre emprendedores tecnológicos que copan las listas de Forbes se escriben al menos entre dos, y el caso de Alex Ljung no iba a ser una excepción. En la Universidad coincidió con Eric Wahlforss, su media naranja empresarial. Ambos compartían la devoción por la música. Eso sí, su encuentro fue fortuito, y la música no tuvo nada que ver. El nudo que los unió fue un portátil: «Estaba intentando sincronizar mi calendario académico en iCal. Asomé la cabeza por encima del Mac y comprobé que solo había un compañero que tenía el mismo ordenador. Le pregunté si sabía cómo resolverlo y, por casualidad, él estaba con el mismo problema».

«Me gustaría conectar online a todo  el mundo y querría conseguirlo a través de la música»

El flechazo fue inmediato y empezaron a trabajar juntos en un programa para compartir la música que les gustaba. Tomando como faro las plataformas Flickr o WordPress –por su facilidad para la creación del usuario–, desarrollaron un sistema que les permitiera compartir pistas de audio de forma ágil y sin problemas de almacenamiento: «Estábamos trabajando en varios frentes y, de repente, nos dimos cuenta de que algo faltaba. Lo único que había que hacer es sencillamente llevarlo a cabo. No fue ni siquiera una elección. Creamos una startup que se convirtió en el vehículo que escogimos para hacer realmente lo que queríamos. Pretendíamos que el sonido fuera algo diferente en la web». Con esta naturalidad explican los fundadores el origen de SoundCloud, una red social para músicos en la que se les proporcionan canales para la distribución de sus trabajos. «Es el Youtube del sonido», ejemplifican.

El proyecto despegó en 2007, una época donde la balanza cibernética cambiaba de tendencia. Espacios como MySpace perdían peso a favor de fórmulas más flexibles como Facebook o Twitter. Desde el principio su cuartel general fue Berlín, un lugar al que aterrizaron procedentes de Estocolmo para abastecerse de la energía de la capital alemana. Y como el ruido siempre está de fondo en su vida, la sede de la compañía es la planta baja de un club nocturno.

Su producto tuvo una excelente acogida entre los artistas amateur. Los intérpretes y productores necesitaban compartir temas, mixtapes y maquetas, una demanda que obviamente no habían pasado por alto Ljung, que tomó el cargo de CEO de SoundCloud, y Wahlforss, quien asumió el papel de director tecnológico de la compañía.Solo negocios: Alex LjungLjung conoció a su socio cuando estudiaban en Estocolmo. Tener el mismo ordenador facilitó el encuentro. Montaron la empresa en Berlín.  

 

Involuntariamente, el rapero Snoop Dog presentó la plataforma a los medios comerciales tras reconocer que había buceado en ella en busca de colaboradores noveles. Y ahí, ya en el coso mediático, es donde tuvieron que pelearse con las grandes discográficas, entre palmaditas en la espalda (materializadas en alianzas) y codazos (con amenazas sobre el incumplimiento de las leyes de copyright).

Pero si algo caracteriza a este emprendedor mitad sueco mitad británico es saber adaptarse a las circunstancias. Sin perder la esencia, a lo largo de estos años ha firmado un acuerdo con una sociedad que representa a más de 20.000 discográficas independientes para poder difundir sus fondos de forma legal mientras ha insertado paulatinamente publicidad.

El valor actual en el mercado de la compañía es, según los analistas, de 700 millones de dólares, aunque se apunta que los dos socios estarían buscando comprador. Alguien que estuviera dispuesto a pagar no menos de mil millones de dólares. Pero, de momento, esa figura no aparece.

El sueño de Ljung es que todo el mundo baile y pueda hacer su propia música. «Me gustaría simplificar radicalmente las herramientas para crear, manipular y tocar música –reconoce–. Y conectar online a todos los seres humanos a través de ella».

El mutismo es pasado. Bienvenidos a la era del sonido full time.


BIBLIOTECA MUSICAL

En 2106, la plataforma ha entrado definitivamente en el sector musical masivo con Sound Cloud Go, el servicio de streaming de música que busca competir con Spotify, Tidal o Apple. Ofrece más de 125 millones de canciones, en una oferta variada donde se pueden encontrar artistas de discográficas como Sony, Warner o Universal y, por supuesto, independientes (la mayor parte del catálogo). Además, permite reproducir sin conexión.

Solo negocios: Alex Ljung 3


LA MÚSICA, MEJOR CON ESTILO

Ljung y Wahlforss, dos adictos al trabajo

Antes de crear SoundCloud, los dos socios estuvieron trabajando en proyectos paralelos. Ljung, por ejemplo, fundó una agencia de producción de sonido. Fue al comienzo de su carrera y recibió muchos elogios por su trabajo en el sonido de películas y campañas de publicidad.

Un fenómeno de masas en los países anglosajones

En países como Estados Unidos o Gran Bretaña, SoundCloud tiene mucho tirón. Permite subir a cada internauta hasta 180 minutos de audio a su perfil. La aplicación está disponible para iOS y Android y existen más de un centenar de aplicaciones con las que puede funcionar. 

De la lucha a la paz con los peces gordos del sector

La plataforma firmó, a cambio de un 15% de las ganancias y una serie de royalties, la pipa de la paz con Universal, Sony y Warner para no ser demandada. A cambio, tiene el derecho legal de almacenar y distribuir sus contenidos sin miedo a sufrir represalias.

Ljung, un tipo atractivo para las marcas de moda

Fue seleccionado el año pasado por Ferragamo como imagen de uno de los proyectos más ambiciosos y personales de la marca: el lanzamiento de MTO Driver. Y también participó en el primer episodio de la nueva serie #FerragamoEscape.


¿QUIÉN SE SUBE A LA NUBE?

Entra por el oído

La plataforma puede presumir de tener más de 40 millones de usuarios registrados. Un promedio de 12 horas de audio se cargan cada minuto.

175 millones de personas usan SoundCloud al mes para escuchar música

Opciones de estrategia

La compañía estaría valorada en 1.000 millones de dólares, según una autoevaluación. Algunas fuentes aseguran que buscan comprador.

200 millones de dólares en capital de riesgo ha conseguido recaudar la compañía hasta la fecha

Jack dorsey dio marcha atrás

Hace dos años Twitter estuvo a punto de comprar SoundCloud para sacar provecho de los perfiles de artistas como Justin Bieber o Taylor Swift. 

70 millones de dólares invirtió Twitter el pasado junio para «ayudar a los creadores»