¡Atreverse! Ese es el credo de este hombre hecho a sí mismo que forjó su exitosa historia con la creación de Diesel, que hoy dirige uno de los mayores imperios mundiales del lujo y que igual se ocupa de sus vides que se codea con el Dalai Lama.

POR MARÍA GRAZIA MEDA

Nueva York. Año 2000. Rosso entrevista a un candidato al puesto de director de márketing de Diesel USA. Tras unas primeras preguntas anodinas, le pregunta si estaría dispuesto a hacerse un tatuaje si se lo pidiera su jefe. El joven se lo piensa y murmura dubitativo un «sí». Fin de la entrevista. No está contratado. «No me gusta la gente que profesa lealtad: nadie debería ir contra sus convicciones solo para satisfacer a su jefe».

Franco, directo, desconcertante, a Renzo Rosso le gusta la gente que le planta cara.

Este hombre de negocios italiano ha forjado su imperio a base de instinto, mucha cara y su talento para el márketing. El fundador de la marca Diesel dirige hoy en día un imperio en el sector del lujo que engloba Maison Margiela, Marni, Viktor & Rolf, Staff International o Brave Kid, con 7.500 empleados y un volumen de negocio de 1.590 millones de euros. Mantiene sus raíces con el mundo rural gracias a su magnífica granja ecológica en las colinas de Venecia, la Diesel Farm, donde produce vino y aceite de oliva. Y no lejos de allí ha levantado la nueva sede del grupo.

Nacido en 1955 en una modesta familia de agricultores veneciana, Rosso gana sus primeras liras con 10 años, cultivando pinos. A los 13 años, coge prestada la Singer de su madre para coser sus primeros vaqueros de campana, previamente envejecidos sobre una roca del jardín. Su creación no pasa inadvertida entre sus amigos y recibe sus primeros encargos: «No pensaba vender. Pero soy el menor de tres hermanos y estaba harto de heredar su ropa: ¡Quería tener mi propio pantalón!».

Con la creación de Diesel, en 1978, Rosso redefine los códigos del denim, inventando el vaquero de lujo usado que se vende al triple de precio que la competencia apoyado en memorables anuncios autoirónicos con el famoso eslogan Be Stupid.

Diesel despega y Rosso amplía sus actividades: compra Staff Internacional (fabricante de Dsquared2, Vivienne Westwood o Marc Jacobs Men), toma el control de Maison Margiela, de Marni, de Viktor & Rolf… Y, en cuanto percibe el potencial del comercio on line, se convierte en accionista de Yoox/Net-A-Porter.

Tan caprichoso como generoso, celebró sus primeros 1.000 millones de volumen de negocio firmando un cheque de un millón para sus empleados. «Fue en el año 2000; aún existía la lira». No ha dudado en presentarse en el Vaticano para ofrecer al Papa unos vaqueros customizados de un blanco inmaculado con el bordado Papa Francesco. Y hasta ha inventado nuevas formas de microcrédito para salvar a los pequeños artesanos italianos de la quiebra.

Quedamos con él en París donde, frente a un espresso, se muestra sonriente y cordial. Nos damos la mano y comenzamos.

¿Por qué le tiene tanto cariño a adjetivos en inglés, como ‘brave’ o ‘stupid’?
Simbolizan el valor de llegar lejos siguiendo tu propio camino. De ver las cosas no como son, sino como podrían ser. Es un estado de ánimo, un enfoque para nuestro tiempo.

¿Cuáles han sido los principales puntos de inflexión en el mundo de la moda?
En 1990, la forma de gestión y la publicidad revolucionaron la forma de vender el producto. En 2000, el lujo tuvo un crecimiento significativo, porque el mercado quería productos de alta gama distintos y exclusivos, y eso cambió el mundo entero. Y hoy día, sin duda, la revolución es digital.

Habla a menudo de la creatividad, pero ¿no le parece deprimente que los pantalones de campana que llevaba con 13 años hayan vuelto a ponerse de moda al menos dos veces después?
¡En absoluto! La interpretación y la caída son distintas cada vez, porque las fibras de los tejidos cambian. Hoy en día, sería imposible fabricar un tejido vaquero que no resulte cómodo. Así que, sí, nos inspiramos en el pasado para crear, pero el diseño, la silueta, el corte se readaptan.

Se le admira por el éxito de Diesel, pero cuando compró Maison Margiela, el sector de la moda no se lo tomó bien.
¡Todo el mundo quería comprarla, pero Martin [Margiela] me eligió a mí! Debió ser por nuestra común visión sobre el futuro.

Se mantuvo firme cuando la compañía perdía dinero…
¡Diez años en números rojos! Pero no he trabajado nunca por dinero. Mi motivación, mi pasión, es la creatividad.

¡Buen ojo al fichar a John Galliano para la dirección artística!
¡Lo que me hizo correr John! Le estuve tentando durante dos años hasta que por fin aceptó visitar los archivos de la compañía. Y cayó rendido. Con él hemos ganado en talento, es un auténtico diseñador.

«¡Hay que atreverse! es lo que le repito a mi equipo. Nunca es tarde para cortar y empezar
de nuevo»

Marni, Viktor & Rolf, Maison Margiela, Diesel… ¿Qué relación fomenta entre las diferentes compañías?
Es muy importante no ahogar a los diseñadores y dejar que su creatividad fluya. Yo soy la correa de transmisión; absorbo su visión única y distinta. Hablamos, los estimulo, pero son ellos los que deciden.

¿Cómo logra conservar la coherencia entre sus marcas?
Son muy distintas. ¡Si no fuera así, se canibalizarían! Cada marca tiene su ADN y su perspectiva de futuro, pero comparten un denominador común: trabajar en lo vintage orientado hacia la modernidad.

¿Sigue teniendo un Basquiat falso?
Sí y no. Siempre soñé con tener un cuadro suyo, pero la idea de gastar tanto dinero me incomodaba. Así que decidí colgar uno falso. Más adelante, decidí hacerme un gran regalo y me compré uno de verdad. Para acallar mi conciencia, me prometí tenerlo solo un año y después, venderlo… ¡Pero ya no me puedo separar de él!

Adora sentarse en las terrazas y observar a la gente. ¿Qué piensa en ese momento?
En cómo transformar lo que veo. Siempre he sido muy curioso, me encanta observar el mundo en movimiento. Incluso cuando voy en coche paro en sitios para fotografiar cualquier cosa que me llame la atención.

¿Qué lugares del mundo le gustan?
Me encanta el este de Londres o Shibuya Crossing, en Tokyo. Allí me puedo cruzar con un chico con un look galáctico que me acabe inspirando diez colecciones distintas. Si observamos con los ojos bien abiertos, todo resulta interesante.

Renzo Rosso, ¡qué hay vaquero! 1Rosso, el creador de Diesel, dirige hoy el grupo OTB (Only the Brave), formado por Diesel, Marni, Viktor & Rolf, Maison Margiela, Brave Kids y Staff International, además de sus marcas. Su patrimonio  neto, según Forbes, es de 3.200 millones de dólares.

 

Se dice a menudo que la moda es el espejo de su tiempo. Con su confusión de estilos, ¿qué refleja la moda de hoy?
Vivimos una época asfixiante en la que el consumidor está un poco cansado del exceso de oferta y se aleja de la moda. Cada vez se acude menos a las boutiques, pero están creciendo las ventas on line. Y esa libertad le viene bien al consumidor para vivir mejor.

Vivir mejor también es comer mejor. ¿Este es uno de los lujos del futuro?
Sin duda. Para eso entré en el capital de EcorNaturaSi y quiero seguir invirtiendo en el sector de los productos ecológicos, porque somos lo que comemos.

Matteo Renzi le ofreció un puesto en su gobierno y lo rechazó. ¿Un empresario es hoy más poderoso que un político?
El poder de los gobiernos se limita al interior de sus fronteras, pero las compañías globales están presentes en cada realidad local y tienen la capacidad de actuar en ella.

Sin embargo, las multinacionales piensan, sobre todo, en los beneficios.
No solo en eso. Las empresas grandes tenemos una responsabilidad social y el deber de comprometernos.

Acaba de ser padre por séptima vez.
[Saca su iPhone y me enseña orgulloso las fotos de su pequeña Sydne]. ¡Es igualita que su madre! ¡Me da tanta energía…!

«Dos de mis hijos trabajan conmigo. Al llegar solo les di un consejo, que no me imitaran»

Dos de sus hijos, Stefano y Andrea, trabajan con usted. No debe ser fácil con una figura como la de su padre.
Sí, no es fácil. Cuando me pidieron entrar en el grupo, no hubo favoritismos; empezaron desde abajo. El único consejo que les di fue que no me imitaran. Si me imitan, no se ganarán nunca el respeto.

Tiene contacto directo con el Papa y el Dalai Lama. ¿De qué habla con ellos?
Los escucho. Me instan a usar mi nombre y mi notoriedad para hablar con los jóvenes, para transmitir valores y crear riqueza compartida. De ahí, mi fundación.

«Solo aquellos que se arriesgan a ir muy lejos pueden descubrir hasta dónde se puede llegar». ¿Qué opina de esta frase de T. S. Eliot?
¡Hay que atreverse! ¡Hay que ser creativos! Es lo que le repito a mi equipo. Nunca es demasiado tarde para cortar, para volver a empezar, para cambiar todo. Sin creatividad, todo se reduce a una guerra de precios.


Urbano con aire ‘biker’

Un invierno muy urbano en el que las prendas superpuestas vuelven con fuerza. Esa es la propuesta de Diesel para esta temporada. Una colección en la que destaca la sobriedad del negro y de los tonos oscuros, el uso de las prendas de cuero y las siluetas que combinan el ‘oversize’ de chaquetas y abrigos espectaculares en contraposición con los pantalones ajustados. El mundo ‘biker’ también se deja notar gracias a la presencia de cazadoras y pantalones de cuero, que complementan a las parkas de grandes bolsillos, unas amplias bombers, y a las capas y ponchos.

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