¡Cuarenta años ya! El 22 de septiembre se cumplen cuatro décadas del estreno en Estados Unidos de ‘Los ángeles de Charlie’, la serie que marcó un hito en la historia de la televisión y que convirtió a sus protagonistas en estrellas. Sobre todo a una, la única rubia, que entonces se
hacía llamar Farrah Fawcett-Majors y que, de la noche a la mañana, pasó a ser la mujer más deseada del mundo.

POR JUAN VILÁ

«Había una vez tres muchachitas que fueron a la academia de policía…». ¿Recuerdas esta frase? Con ella empezaba cada capítulo de Los ángeles de Charlie y es muy probable que, si ya tienes cierta edad, la tengas grabada en la memoria. Los hombres enloquecían con esas tres agentes de la ley que se pusieron a trabajar como detectives a las órdenes del tal Charlie, un misterioso personaje al que nunca se le veía la cara. Las niñas, mientras, jugaban a ser como ellas. «Me pido a Sabrina [Kate Jackson], me pido a Kelly [Jaclyn Smith] o me pido a Jill [Farrah Fawcett]», se oía en los patios de los colegios. En las peluquerías la que triunfó fue esta última. Su peinado marcó el estilo de los 70. Los ángeles de Charlie fue un fenómeno que arrasó en todo el mundo y que aún hoy, 40 años después de su lanzamiento, se sigue recordando. A España, la producción tardó un poco más en llegar. Su estreno fue en 1978.

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Gran parte de la culpa de este éxito fue de Farrah Fawcett. La texana tenía entonces 29 años y el estatus de mito sexual lo alcanzó gracias a la serie, sí, pero también gracias a un póster que se puso a la venta poco antes, y en el que ya estaba todo: el famoso peinado, la espectacular sonrisa y un bañador rojo que enseñaba casi tanto como ocultaba. La imagen se convirtió en icono de la época y, según cuentan, batió todos los récords al vender más de 12 millones de ejemplares.


Mito erótico
En 1995, después de casi dos décadas con Hugh Hefner insistiéndola para que apareciera en Playboy, la actriz accedió. Eso le hizo batir un récord: dicen que fue el número más vendido de la década de los 90 y que se despacharon cuatro millones de ejemplares.


En cierta ocasión a Farrah le preguntaron cuál creía que era el secreto de la serie y la actriz no dudó en responder: «Cuando se convirtió en lo más visto de la televisión, me di cuenta que solo podía ser por una cosa: porque ninguna de las tres llevaba sujetador. Antes creía que era por nuestras interpretaciones». En sus palabras había un poso de queja o de amargura. De hecho, ella se marchó al acabar la primera temporada, lo que para muchos se convirtió en su peor error.

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¿Cuáles fueron los motivos? Parece que no hubo uno solo. Estaban, por un lado, los celos de su marido, Lee Majors, que de estrella de la televisión por El hombre de los seis millones de dólares pasó a ser el responsable del Majors que aparecía en el apellido de Farrah. También influyeron las ganas de ella de demostrar que era algo más que una cara bonita. Sin olvidar el dinero. La actriz más popular de la pequeña pantalla cobraba solo 5.000 dólares a la semana. Hasta su compañera Kate Jackson ganaba el doble. Al final, a Farrah le salía mucho más rentable vender pósters: se llevaba un 25 por ciento de los beneficios y se calcula que, solo con eso, ganó unos 400.000 dólares. Lo malo es que su decisión desencadenó una dura batalla legal con los productores y la dejó marcada con la etiqueta de estrella problemática. Tampoco ayudó el fiasco de su siguiente trabajo, una película llamaba Alguien mató a su marido.

«Cuando ‘Los ángeles de Charlie’ se convirtió en lo más visto de la televisión, me di cuenta que solo podía ser porque ninguna de las tres llevaba sujetador»

Y estaba, además, la inestabilidad de su vida afectiva. En 1979, Lee Majors se marchó a rodar una película a Canadá y pidió a su gran amigo Ryan O’Neal que se ocupara de su mujer para que no se aburriera. Y Farrah, desde luego, no se aburrió.

Farrah Fawcett 1Farrah Fawcett 6Con Ryan O’Neal no llegó a casarse pero sí tuvo a Redmon, su único hijo, y su vida juntos debió ser un auténtico desastre. La carrera de él se iba a pique mientras ella trataba de reinventarse en el teatro y en películas para la televisión con papeles que fueron los que más reconocimiento le proporcionaron: el personaje de mujer violada en La humillación y el de maltratada en La cama ardiente le valieron una candidatura a los Globos de Oro.

A mediados de los 90 salió dos veces en la revista Playboy. Su relación con O’Neal había terminado al descubrirle ella en la cama con otra el día de San Valentín. Fue a la televisión a promocionar su trabajo en Playboy y ofreció una imagen tremenda, incoherente, completamente intoxicada.

Sus últimos años estuvieron marcados por el cáncer, una experiencia que ella misma relató en un documental nominado de forma póstuma a los Emmy. Falleció en 2009. En el sepelio, Ryan O´Neal, con quien había vuelto, intentó ligar con una rubia. «¿Tienes coche?», le preguntó, sin darse cuenta de que era Tatum, su propia hija


Triste final
Farrah murió el 25 de junio de 2009, el mismo día que Michael Jackson, por lo que la noticia pasó inadvertida. Para acudir al entierro, Redmon, su único hijo, tuvo que pedir permiso para salir de la prisión donde cumplía condena por delitos relacionados con las drogas.