El mundo de la cultura se ha quedado vacío. Leonard Cohen, el susurrador de poesía armoniosa, ha fallecido esta madrugada a la edad de 82 años.

El canadiense ha sido punto de encuentro de varias generaciones gracias a un legado que perdurará siempre, con himnos como Suzanne, So long, Marianne, Hallelujah, First we take Manhattan, I’m your man o Bird on the wire. La poesía le hizo persona y la música adulto.

Un gentleman de otro tiempo, era un apasionado de la obra de Lorca. De hecho, grabó con Enrique Morente el disco Omega, una oda melódica en el que se fusionó rock, flamenco y poesía. El trabajo, que cumple precisamente 20 años, exploró sendas hasta entonces desconocidas.

Su obra ha influido en el mundo de la música, la literatura y el cine. Como reconocimiento a su carrera recibió en 2011  el Premio Príncipe de Asturias de las Letras. Además, está en el Salón de la Fama del Rock and Roll de los Estados Unidos y en el Salón de la Fama Musical de su país natal. Es, al mismo tiempo, miembro de la Orden de Canadá y de la Orden Nacional de Quebec.