Para muchos, es la Meryl Streep de la nueva generación; una mujer que irradia talento e inteligencia y lo transmite a sus papeles. Jessica Chastain está ‘on fire’.

Por MARÍA ESTÉVEZ

Su capacidad para acumular personajes de calidad recuerda a Meryl Streep o Cate Blanchett. Y, según la crítica, está llamada a ser la actriz líder de su generación. Sin embargo, Jessica Chastain (California, 1977), nominada dos veces al Óscar por Criadas y señoras y La noche más oscura, rechaza ese título con modestia y porque, según dice, no quiere intoxicarse del éxito y los halagos. Este 23 de junio estrena La casa de la esperanza, una película que narra la historia de Jan y Antonina Żabiński, un matrimonio de cuidadores del zoo de Varsovia (Polonia) que durante la invasión nazi consiguió salvar a cientos de personas y animales. Y aprovechando la oportunidad, conversamos en exclusiva con ella en Nueva York sobre su personaje en el filme, la fama, el futuro y una infancia marcada por el acoso escolar.

Su nueva película manda un mensaje muy importante para las generaciones actuales, aunque la narración se desarrolle durante la Segunda Guerra Mundial.
Yo pensé lo mismo. Hay mucho contenido en este filme que recuerda a lo que estamos viviendo hoy, como el tema de los refugiados. Lo que ocurrió durante la Segunda Guerra Mundial no difiere de lo que sucede hoy. Mucha gente se pregunta: «¿Qué hubiera hecho yo de encontrarme en una situación como aquella?». Mi respuesta es clara: la posición que mantienes hoy es la misma que habrías mantenido entonces. Antonina luchaba contra eso y abrió su casa a cientos de extraños. Y, al hacerlo, salvó las vidas de todas esas personas. Fue capaz de sacrificar la seguridad de sus hijos y todo lo que a ella le importaba por proteger a otros. Esa conducta es una inspiración para mí.

¿Por qué decidió interpretarla?
Me fascina la emancipación de esta mujer en 1939. Cuando vemos por primera vez a Antonina es una sombra de su marido, pero la vemos evolucionar según va adquiriendo responsabilidades. Finalmente, se proclama líder del grupo de la resistencia. Es una mujer que se atreve a proteger a los indefensos mientras su marido está lejos. Cuando termina la película son dos seres humanos iguales, sin distinción de género, y su historia de amor es incluso mejor.

¿Cuándo conoció la historia de Antonina?
Cuando me enviaron el guion me pregunté si sería una historia real, así que busque en Google su nombre. Descubrí el libro y lo compré. Me sorprendió la cercanía entre la novela y el guion, porque las películas suelen extender el drama. Pero este no es el caso.

¿Qué le lleva a elegir casi siempre papeles social y políticamente comprometidos?
Creo que debemos aprender de la historia. Es importante mirar lo que ocurrió en ese tiempo tan oscuro, con la llegada al poder de dictadores como Hitler y Mussolini. Ellos atacaron a la prensa, a la inteligencia, a las minorías… Y esos patrones de conducta se están volviendo a repetir; todo eso está ocurriendo otra vez.

La sociedad sitúa a los actores en pedestales…
Puede que eso sea cierto durante el estreno de una película o en una gala como los Óscar, pero en mi día a día no es algo real. Yo tengo una vida normal y la gente habla conmigo por la calle, en el supermercado, en el gimnasio. Siento que el público me ha acogido con cariño y, desde el principio, aprendí a separar mi vida privada de mi vida pública. Mi vida privada no la comparto con el público porque siento mucho respeto por quienes la ocupan.

¿Sigue viajando con su ukelele?
No. Cuando los rodajes son intensos no tengo tiempo para tocar, por eso no lo llevo. Pero si estoy en casa, sigo practicando. Me relaja.

¿Que canción le gusta tocar?
Creep, de Radiohead. También Rainbow connection, que suena muy dulce en el ukelele, y We’ll meet again, que es muy bonita.

Sus personajes dejan traslucir parte de su inteligencia. ¿Le cuesta trabajar con actores que son menos inteligentes que usted?
¿Quieres que te diga quién es tonto en Hollywood? [ríe]. No lo voy a hacer. Cuando tengo que interpretar un personaje, me gusta investigar antes: me invento teorías, estudio sus profesiones, analizo por qué toman sus decisiones… No sé si eso me hace parecer inteligente, pero es cierto que es incómodo trabajar con actores que no preparan los personajes. Aunque no te voy a dar nombres [sonríe].


Jessica Chastain: «Para una mujer, no hay nada imposible»UNA HEROÍNA REAL. La casa de la esperanza lleva a la pantalla el libro The Zookeeper’s Wife, de Diane Ackerman, basado en el diario personal de Antonina Żabiński. Ella y su marido Jan salvaron a 300 judíos durante la Segunda Guerra Mundial. En 1968 el Estado de Israel los declaró Justos entre las Naciones.


 

¿Es usted supersticiosa?
No, pero tengo una tradición: siempre me invento un olor para cada personaje: unos huelen a pimiento, otros utilizan un perfume unisex, otros prefieren el jabón…

Usted es pelirroja natural. ¿Alguna vez sintió el acoso escolar por ser diferente?
Sí. Mi pelo fue motivo de burla por parte de mis compañeros. El color rojo me volvió objetivo de sus bromas, muchas veces crueles. Los niños siempre atacan al que ven diferente. Pero en mi caso siempre he marchado al ritmo de mi propio tambor. No me importaba lo que dijeran de mí. Era la que llevaba botas de cowboy y el pelo rojo. Y eso me brindó muchas oportunidades. No me cambiaría por nadie.

¿Alguna vez le han pedido que cambie su color de pelo?
Cuando me mudé a Los Ángeles, un par de veces me pidieron que me tiñera de rubia para las audiciones, pero preferí no hacerlo.

¿El hecho de ser mujer se ha convertido en un obstáculo para conseguir algo que deseaba?
Cuando conocí a Chris Hemsworth y me dijeron que tendría que pelear contra él. Me pareció una idea absurda [se ríe]. Aun así, lo conseguí. No hay nada imposible para ninguna mujer.

Estudió en Juilliards, la prestigiosa escuela de artes escénicas de Nueva York, y se graduó con honores…
Me parece básico estudiar durante cuatro años sin ego, frente a veinte personas, sin estrellas, sin fama, interpretando distintas obras de teatro, descubriendo técnicas distintas de interpretación. Es un entrenamiento precioso antes de empezar tu carrera. Yo recomendaría a cualquier actor estudiar primero y luego trabajar.

En Los Ángeles muchos actores no saben lo que es Juilliards.
Es frustrante. La actuación ha sido mi sueño desde que era niña y me he preparado para ello. Pero también he tenido que trabajar para sobrevivir, hasta el punto de que una vez me vi obligada a aceptar trabajar en una fiesta de cumpleaños vestida con un disfraz de Mickey Mouse. He sufrido hasta conseguir mantenerme como actriz. No soy una ignorante y sé lo que cuesta, por eso aprecio tanto las oportunidades que me ofrecen.

Su vida parece muy alejada del lujo, de las fiestas… ¿Tener una imagen frívola ayuda a allanar el camino en Hollywood?
En la vida no todo es dinero y éxito. Si te fijas en los personajes que yo he elegido en mi carrera, jamás me he dejado llevar por el camino del dinero o de la fama. Siempre escojo papeles y películas en los que voy a estar rodeada de gente que me va a enseñar. Para mí, la educación es más importante que el dinero.

La belleza es una herramienta en la carrera de una actriz. Y usted lo es…
La belleza es subjetiva. Durante muchos años los directores de casting me rechazaron porque consideraban que yo no era lo suficientemente atractiva. Ahora, de pronto, soy la mas bonita. No me lo creo. Como actriz, utilizo mi cerebro, mi voz, mi corazón, mi alma y cuerpo para interpretar un personaje, y me doy por completo.

Si se entrega así en su trabajo, estará expuesta a muchas inseguridades…
Absolutamente. Soy vulnerable y sensible, pero si trato de ocultarlo, mi interpretación no resulta honesta y eso se ve en pantalla. Mi entrega es total, me abro aunque me duela.


ENTRE LA VERSATILIDAD Y LA FORTALEZA

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LA NOCHE MÁS OSCURA. Maya, la agente de la CIA que cazó a Bin Laden le reportó una nominación al Óscar y un Globo de Oro.