Un ligero aroma a Rose d’Arabie, de Giorgio Armani Privé, se extiende por el despacho de Rémi Chadapaux, director general L’oréal Lujo España. Viene de una vela que acaba de encender.

POR JUAN JOSÉ ESTEBAN

«Es la que uso ahora, y es una prueba para un posible lanzamiento –se explica–. Pero cambio de fragancia a menudo». La vela reposa sobre una gran mesa blanca, cuadrada y funcional que está en una esquina del despacho. Desde esta estancia, en la sexta planta del edificio de la multinacional de la belleza, se contempla buena parte de la zona noreste de Madrid. «En cierto modo este despacho, aunque corporativo, da una imagen bastante aproximada de mi personalidad: tiene mucha luz, es diáfano, siempre tiene la puerta abierta y alberga algunos objetos míos que me acompañan desde que estuve trabajando en Hong Kong».

Cuatro son esas piezas que siempre van con él: una agenda negra de piel que le regalaron en 2000 y de la que conserva en un armario todos los recambios que ha utilizado, un calendario efímero de un diseñador italiano que adquirió en la megalópolis china y que pone al día cada mañana, tres cajas negras lacadas y un reloj de mesa con termómetro e higrómetro. Sobre la pared, un gran mapa del Madrid de principios del siglo XX preside la sala. «Viví en Madrid por un tiempo hace 25 años, y cuando regresé otra vez aquí para hacerme cargo de la división, en octubre de 2012, fui al Instituto Geográfico Nacional y compré dos mapas: uno cuelga en mi despacho; el otro, en el de mi asistente».

Desde aquí, Rémi Chadapaux dirige las once marcas que forman la división de lujo de L’Oréal. «Nuestra misión es aportar valor, felicidad e ilusión a través de nuestras marcas». Pero la travesía reciente no ha sido fácil: «Nuestro sector ha tenido dificultades, como la economía española en general. Pero la crisis nos ha servido para redefinir las marcas e incorporar otras nuevas como Urban Decay o Clarisonic, reorientar los equipos y las inversiones, y definir una estrategia un poco más contundente». Una estrategia que, a su parecer, ya está reportando beneficios: «Tuvimos años complicados, pero el sector volvió a crecer en 2015, cuando desde 2008 no lo hacía. Aunque en todo ese tiempo nosotros no hemos parado de aportar innovación al mercado, incorporar nuevas marcas y, por ejemplo, acelerar el desarrollo de Kiehl’s. Y ha sido una apuesta que ya ha dado sus frutos».

En una cartera de piel negra de Yves Saint Laurent que reposa sobre una silla, Rémi Chadapaux guarda los secretos del futuro de L’Oréal Lujo. «Nosotros queremos construir el negocio a largo plazo y establecer una relación duradera con nuestros consumidores, una relación de confianza. Y eso se ha podido ver en los últimos años, en los que hemos consolidado esta fidelidad de nuestros clientes y, al mismo tiempo, hemos logrado reclutar nuevos hombres y nuevas mujeres. Yo suelo ser optimista por naturaleza y creo que tenemos años de crecimiento por delante. Y aunque 2016 va a ser un año intenso, creemos que también va a ser positivo. Un año más de crecimiento…». n