A orillas del Río Delaware, en Trenton (New Jersey), una oficina predica con el ejemplo: las botellas de plástico hacen la función de paredes, los discos de vinilo separan los despachos y lo que en su día fueron puertas, hoy sirven como lustrosos escritorios.

POR VÍCTOR GODED

Se trata de la sede central de TerraCycle, el cúlmen del ecocapitalismo, una empresa que ha extendido sus tentáculos a todo el mundo fabricando y comercializando productos elaborados a partir de desechos. Al frente está su ideólogo, Tom Szaky, húngaro de nacimiento y canadiense de adopción, adonde llegó en 1987 tras el desastre de Chernóbil.

La inspiración le llegó en un viaje con amigos. Entre cervezas y risas descubrió cómo las heces de las lombrices rojas  se convertían en fertilizante para plantas de interior. La posibilidad de dar utilidad a los desechos le entusiasmó tanto que abandonó la Universidad, pidió dinero a familiares y amigos e invirtió sus ahorros en montar la empresa. Las cadenas The Home Depot y Walmart fueron las primeras en vender sus productos, elaborados con guantes de plástico, tubos de desodorante, cápsulas de café, tetinas…  A día de hoy ya han reciclado 3.250 millones de objetos y, lo que es mejor, han donado 15,6 millones de dólares para causas benéficas.


AL DETALLE

Una meca para los grafiteros

TerraCycle anima a los artistas urbanos a que pinten los muros de sus oficinas en Monterrey, Toronto, São Paulo, Berlín, Londres y Sidney. La sede de Trenton cambia por dentro y por fuera cada dos semanas. 


También es cosa de niños

La firma lanzó Trash Tycoon, el primer juego on-line centrado en la reutilización de materiales difíciles de reciclar. Además, ha creado parques infantiles a partir de chanclas.


Por todos los medios

Para promulgar su mensaje, Tom Szaky ha participado en una serie de cuatro capítulos de National Geographic. Incluso tuvo un programa  en la desaparecida cadena televisiva Pivot.