Su carrera como modelo va viento en popa, tiene dos películas por estrenar, un proyecto personal entre manos y vive feliz en Londres. Pero tiene un anhelo, un papel en una peli de Bayona.

POR BEATRIZ TÁRREGA

Todo está preparado en el estudio para recibir a Andrés Velencoso (Tossa de Mar, Girona, 1978) para la sesión de fotos que le llevará a ser la próxima portada de Código Único. Llega puntual y derrochando simpatía, repartiendo abrazos y recordando en qué ocasión trabajó con cada uno de nosotros. Aprovechamos un descanso técnico de la sesión para hacerle alguna pregunta sobre su situación actual, y así de entrada, no parece que le haga muy feliz. «No estoy harto, lo que pasa es que me aburro de contar siempre la misma historia: que cómo empecé, que cómo di el salto. Y aún ahora, después de tanto tiempo, me siguen preguntando lo mismo. Que me lo pregunten fuera es más normal porque me conocen menos, pero aquí en España…».

Desde hace un tiempo vives en Londres. ¿Hay mucha diferencia en el campo de la moda entre Londres y España? 

Hay bastante diferencia, aunque todo depende del tipo de comparación que hagas: Londres no es Inglaterra, desde luego, igual que Madrid o Barcelona no representan el conjunto de España. Pero sí hay una diferencia: los sastres en Londres te dejan como un pincel. Hace unos meses estuve trabajando para Tommy Hilfiger y el sastre que te arregla el traje te lo deja de manera diferente a cómo te dejan ese mismo traje en París o en Milán; en Londres parece que te lo han hecho a medida. Solo hace falta darse una vuelta por Savile Road para verlo.

¿Crees que se está recuperando la masculinidad en ese sentido? 

En Londres creo que nunca se ha perdido.  En España depende de quién, pero no lo ves tanto. Vas por el centro de Madrid y hay mucho contraste, la justa medida de Londres es difícil verla. Luego está también el mundo de los zapatos, de los accesorios, esas tiendas donde entras y ves todo dedicado al hombre, desde maquinillas de afeitar hasta jabones. Los escaparates son una maravilla.

¿Qué supone ahora mismo el cine para ti? 

El cine sigue siendo mi plan A. Mientras pueda seguir compaginando las dos carreras lo voy a hacer, pero sí que es verdad que arrancar me está costando un poco más de lo que yo pensaba. Entré por la puerta grande con una película con un presupuesto de cinco millones de euros con un reparto de primera línea [Fin]. Después te ofrecen algunos papeles y dices que no pensando que tu carrera va por otro lado. Nunca sabes si las decisiones que tomas son las correctas o no, pero no me arrepiento de ninguna.

Los buenos modelos también interpretan, ¿no te parece?

Sí, desde luego. Tienes que transmitir algo. Pero lo haces desde ti mismo, desde Andrés Velencoso. Sin embargo, como actor no eres tú. En cada película eres un personaje distinto.

¿Y pesa mucho ser Andrés Velencoso a la hora de abordar esos personajes? 

Creo que le pesa más a la gente que a mí. El hecho de ser un personaje tan reconocido en otro mundo, el que la gente te deje de encasillar como modelo cuesta mucho. La realidad es que me he preparado durante años y sigo preparándome. Cuesta quitarse esa etiqueta. Pero lo veo normal.

¿No crees que los de la profesión pueden pensar que hay un poco de intrusismo? 

A mí no me ha pasado. No he visto que nadie haya dicho: «mira este». Tal vez lo hayan pensado, pero deben entender que es normal que quiera probar cosas nuevas.

Y dónde consideras hay más egos, ¿en la moda o en el cine?

Egos hay en todos lados  y hay que saber manejarlos. Después de 18 años trabajando como modelo lo tengo más controlado y lo llevo mejor. Cuando me encuentro egos en el cine, sí me choca el igual que muestro un poco más cohibido, aunque en la última película que he rodado, Señor, dame paciencia, he estado mucho más cómodo y seguro que en mis anteriores trabajos.

¿Cuál es tu objetivo en este momento? 

El cine es una carrera de fondo y mis objetivos son a largo plazo. Quiero seguir haciendo pruebas, ver qué tal va el estreno de mi última película, avanzar sin prisa… Me encantaría que me ofrecieran una serie o que me llamara Juan Antonio Bayona, que es amigo, para hacer un papel en una de sus películas, aunque fuera pequeño. No necesito ser protagonista, no tengo la ambición de ganar un Goya. Lo que quiero son papeles que pueda manejar para crecer.

¿Y en moda? 

Estoy en un momento importante. Acabo de hacer la campaña de Cerruti con Peter Lindbergh y están saliendo otras muy interesantes. Tengo algunas cosas con perfumes y un proyecto personal que está ahí y pronto verá la luz.

¿Te ves el mundo de los ‘influencers’? 

No, en absoluto, yo no vendo de la manera que venden muchas de las influencers. Me veo más como un modelo y probablemente como un business man. Nada más.

Y el mundo fan, ¿cómo lo llevas?

Depende del día y del momento. Cuando estoy trabajando bien, el problema es cuando te acabas de levantar y te bajas a tomar un café o estás de copas con unos amigos y te piden un selfie. Porque hay gente que, aunque se lo digas, no entiende que no es el momento. Solo quieren la foto de un famoso para subirla a Instagram.